El fallecimiento del delantero del Tenerife abrió interrogantes sobre cómo un impacto en el tórax puede desencadenar una emergencia cardíaca incluso en una persona sin problemas de salud previos. La commotio cordis es una de las hipótesis que se analiza para explicar lo ocurrido, un fenómeno poco frecuente en el que el instante del golpe puede ser determinante.
La muerte de Jesús de Miguel, delantero del CD Tenerife que falleció este martes a los 30 años tras sufrir un paro cardiorrespiratorio durante un partido frente al FC Andorra, generó interrogantes sobre las posibles causas médicas detrás de la tragedia. Una de las hipótesis que surgió tras el episodio es la commotio cordis, un fenómeno poco frecuente que puede provocar una alteración cardíaca fatal después de recibir un impacto directo en el pecho.
El futbolista sufrió el golpe durante los minutos finales del encuentro, cuando disputaba un balón con el arquero rival, Jesús Owono. El guardameta salió de su área e impactó con su rodilla el tórax del atacante, quien cayó al césped y necesitó asistencia médica inmediata.
Aunque De Miguel logró recuperar el pulso tras las maniobras de reanimación y fue trasladado de urgencia a un hospital, su estado empeoró durante la madrugada y falleció horas después en el centro asistencial.
¿Qué es la commotio cordis?
La médica y traumatóloga deportiva Laura Osuna explicó que la commotio cordis corresponde a un paro cardíaco provocado por un golpe seco en el pecho, siempre que el impacto se produzca en un instante muy específico del ciclo eléctrico del corazón.
“La commotio cordis es una parada cardiaca causada por un golpe seco en el pecho, justo encima del corazón. Puede ser un balonazo, un rodillazo o un choque”, explicó la especialista a través de un video publicado en sus redes sociales.
Uno de los aspectos más llamativos de este fenómeno es que puede afectar a personas que no presentan enfermedades cardíacas previas. Según detalló Osuna, el problema no necesariamente está relacionado con la fuerza del impacto, sino con el momento exacto en que ocurre.
“El corazón está sano, el problema es el momento: si el impacto llega en una ventana de milésimas de segundos del latido, el corazón entra en fibrilación ventricular. Esto significa que el corazón deja de bombear y solo tiembla”, señaló.
La fibrilación ventricular es una alteración grave del ritmo cardíaco que impide que el corazón bombee sangre de manera efectiva. Por ello, la rapidez con que se inicien las maniobras de reanimación y se utilice un desfibrilador puede ser determinante para intentar salvar la vida de la persona afectada.
En esa línea, la especialista hizo un llamado a los clubes deportivos a preparar a sus trabajadores para responder ante este tipo de emergencias. “Clubes, por favor, formar a todos los miembros de su staff en RCP (reanimación cardiopulmonar) y desfibriladores. Entrenadores, fisios, utileros, delegados, quien está a diez metros del jugador es quien le salva la vida realmente, porque cada minuto cuenta”, advirtió.
La commotio cordis es, por ahora, una posible explicación médica y no una causa de muerte confirmada en el caso de Jesús de Miguel. Sin embargo, el episodio volvió a poner en discusión los riesgos de los impactos en el tórax durante la práctica deportiva y la importancia de contar con protocolos de emergencia y desfibriladores en los recintos deportivos.