La polémica propuesta de la FIFA para vender participaciones comerciales de la Copa del Mundo sumó un nuevo capítulo. Carlos Cordeiro, uno de los principales asesores del presidente Gianni Infantino, renunció a su cargo y cuestionó duramente la iniciativa, asegurando que compromete el futuro del fútbol.
La propuesta de la FIFA para vender participaciones comerciales de la Copa del Mundo sigue generando repercusiones. Este viernes, Carlos Cordeiro, uno de los principales asesores y hombre de confianza del presidente Gianni Infantino, presentó su renuncia con efecto inmediato tras expresar su rechazo al proyecto impulsado por la dirigencia del organismo.
A través de un comunicado publicado en sus redes sociales, Cordeiro tomó distancia de la iniciativa y aseguró que nunca participó en su elaboración. El exasesor afirmó que "no puedo quedarme de brazos cruzados mientras la FIFA se plantea vender una participación en el Mundial", agregando que "no he tenido nada que ver con esta propuesta y me opongo a ella de forma inequívoca. Es un mal acuerdo para las federaciones miembro, para el fútbol y para el futuro de este deporte".
Uno de los principales cuestionamientos del exdirigente apunta al aspecto económico de la operación. La FIFA pretende recaudar 4.200 millones de dólares mediante la venta de participaciones minoritarias de una nueva estructura comercial vinculada a la Copa del Mundo, una cifra que, a juicio de Cordeiro, no justifica el costo a largo plazo para el fútbol.
En ese sentido, sostuvo que "vender una participación permanente en el activo más valioso del fútbol para recaudar esa cifra no tiene mucho sentido. Supone hipotecar el futuro del fútbol sin una justificación convincente", insistiendo en que el patrimonio del Mundial no debería ser utilizado como un activo comercial.
Cordeiro también cuestionó el proceso impulsado por la administración de Infantino, acusando que las federaciones miembro están siendo presionadas para tomar una decisión en un plazo de apenas 50 días. Según explicó, "esa no es una forma responsable de determinar el futuro del fútbol mundial", antes de remarcar que "la responsabilidad de la FIFA no es maximizar los beneficios comerciales a cualquier precio, sino proteger y fortalecer el fútbol. Cuando esos principios entran en conflicto, el fútbol debe ser lo primero".
La salida de uno de los colaboradores más cercanos a Infantino representa un nuevo revés para la FIFA en medio del debate por una iniciativa que ha despertado inquietud entre distintas federaciones y actores del fútbol internacional.